Siguiendo las secuencias de las fuentes históricas más antiguas sobre la progresiva expansión de la viticultura por la colonia del Perú, podemos adicionar dos informaciones, que aunque contrastan, contribuyen a sellar la mayor antigüedad de las viñas y de la producción de vinos y aguardientes en los valles de Santa y Nepeña (Motocachy y Moro).
- La primera, del padre Bernabé Cobos, quien nombra a Hernando de Montenegro como el  primero que trajo y plantó una vid en Lima, aprovechando una abundante vendimia en 1551.
- La segunda, de Garcilazo de la Vega, en Comentarios Reales (1617), quien escribió, que la vid llegó al Perú traída por el conquistador Francisco de Caravantes; alude asimismo que las cepas fueron uvas prietas  procedentes de las Islas Canarias; agrega que, el primer vino producido en el Perú fue elaborado en el Cuzco en 1560, en la Hacienda Marcahuasi de Pedro López Casalla, en comparación a Ica donde la producción de vinos y derivados se remontan a los siglos XVI y XVII, según el historiador Lorenzo Huerta.

Desde los viajes de Exploración, el descubrimiento y la conquista española, el sentimiento religioso estuvo presente en los soldados y funcionarios reales que impusieron la dominación mediante la promoción evangelizadora y catequística de los frailes, misioneros y curas. Por lo que resulta irrefutable el protagonismo y la gran influencia que ejercieron los religiosos en la vida social y económica de las colonias.

    Sin temor a equivocarnos, la primera evidencia física de la actividad religiosa en el Perú lo constituye la Capilla de cañas que en 1531 construyeran los españoles en Santa, para los santos oficios sin curas. En este mismo pueblo en 1560 se establecieron los primeros 7 curas dominicos; y desde el 2 de Mayo de 1562, en que fuera fundada con el nombre de Villa Santa María de la Parrilla pasó a ser Capital del Arzobispado de Lima
                 
"Suministraron los sacramentos siete curas
                    no obstante de tener anexos en las quebradas
                    de Casma y Guambacho, el número de indios
                    que encierra toda la provincia es de 395 (y)
                    tres casiques";

según dio cuenta el clérigo dominico y visitador oficial Reginaldo de Lizárraga en 1560 en Descripción de Población de las Indias.

Por su parte el historiador santeño Araico Baca, basándose en las Crónicas de la Religión de los 12 Apóstoles, hace conocer que por Cédula Real del 22 de Febrero de 1613, se edificó en Santa un convento de la Ceráfica Orden de la Recolección dedicado a San Antonio de Padua.