CREDAR TOUR INOLVIDABLE
El domingo 17 de Agosto, día del Santo Patrón, se realizó con éxito sin precedentes una actividad que constituyó la novedad en las fiestas 2003. CREDAR , una joven asociación creada para dar y ayudar a los que mas necesitan, tuvo la magnífica idea de organizar una jornada turística por los principales atractivos naturales y arqueológicos que se encuentran en esta parte del Valle.

Desde días antes se anunciaba un gran interés y por consiguiente el éxito del tour, con una campaña publicitaria que se dejó notar sobre todo con la aparición de un afiche alusivo el cual era solicitado ya sea para mostrarlo o como un recuerdo para conservarlo en casa. A las diez de la mañana partieron caravanas de hombres mujeres y niños en autobuses hacia lo que sería el recorrido: una visita a los centros arqueológicos de Pañamarca, Punkurí, Waka Culebra. Luego al Puquial Pípí en Nepeña para culminar en una tarde festiva al pie de la Fortaleza de Kiske en donde se ubica un atractivo reservorio de agua para regadío, junto al puente Blanco, que sus constructores han llamado "Nocturno" y otros promocionan como Laguna Pukacocha.

Acondicionándola con un procenio para la presentación de artistas e invitados y rodeándola con puestos y toldos para la venta de comidas típicas, la "laguna" como simplemente se conoce, acogió a los participantes que se servían reconfortantes bebidas y platos tradicionales, para recuperarse de un día de paseo como quizás nunca imaginaron, otros que por primera vez conocían aquellos lugares.
Para muchos la fiesta comenzaba allí. Desde San Jacinto, utilizando las mototaxis, llegaban a disfrutar del programa artístico especial donde participaron conjuntos de baile y de música, a servirse una comida dominical y gozar de la hermosa vista que se observaba: hacia el norte, Maquina Nueva. Al este todo el paisaje natural del Valle que va hasta las altas cordilleras. Al sur la imponente fortaleza de piedra de Kiske y al oeste la silueta de San Jacinto.

Experiencia primera e inolvidable para organizadores, espectadores y turistas que ojalá se repita al menos en las próximas fiestas patronales. En el 2003, el costo fue de 12 soles. Realmente un regalo que incluyó pasajes, entradas y guías a los sitios y almuerzo. Para qué mas.

EL CIELO ILUMINADO DE PRINCIPIO A FIN

" Se quema el castillo, se va la paloma...
vamos que se acaba ya la procesión..." - valse
Las noches de fuegos artificiales hacen lamentar la ausencia del tan esperado combate aero-naval o la presencia de numerosas vacas locas. Pero lo que se ve desde los primeros días hasta que se termina la fiesta realmente no deja lugar para quejarse. Como es tradicion el cielo nocturno sanjacinteño, frío debido a la temporada, se ve iluminado con vistosos castillos y estruendosas bombardas que ponen la temperatura adecuada para las actividades.

Desde los días de julio las calles principales, en especial las cercanas a la Plaza San Martín se van transformando en puntos de reunión y diversión con la llegada de vendedores de dulces y artesanías. Los fotógrafos ambulantes equipados unos con los clásicos caballitos de madera o sombreros mexicanos, otros hasta con una andina y folklórica llama hacen su verdadero agosto.
Los carritos de emoliente –que dicho de paso son ya una permanente imagen en el San Jacinto de noche - , los sangucheros, del algodón dulce con su clásico ruido atrayendo a los niños, viejos fulbimanos, todos ellos buscando su mejor ubicación, configurando un especial cuadro para la quema de graciosos tanto como bulliciosos castillos de fuegos artificiales.

En las vísperas del año 2003, luego de terminada la verbena, una noche de danzas y música de todas las regiones del país presentados por un grupo de la capital, fue sobre el techo de la Iglesia que vimos un agradable espectáculo, quedando impregnada en luces " Feliz Día " delante de uno de sus anaranjados muros laterales. Ya dos días antes habíamos sido testigos y disfrutado de dos imponentes castillos en la Av. 28 de Julio con motivo de la fiesta de la Virgen de la Asunción .
El escenario principal es el Solivín como ya es costumbre, con gran asistencia de publico y visitantes de todo el Valle. Conocidas familias de pueblos cercanos, agrupados alrededor de sus autos y camionetas apostados en las calles Solidex y Ancón, reciben el saludo de orgullosos anfitriones: sus amigos de San Jacinto. Un peculiar castillo llama la atención y comentario por el desmesurado tamaño de su mensaje que ocupa casi los diez cuerpos: "oportunista propaganda politica" , cuando en su lugar debería leerse algo en alusión al Santo.
El fin de fiesta, espectacular por la participación de cientos de personas danzando en las calles, va acompañado de la quema de castillos que señalan pausas desde su inicio en el coliseo Unión Obrero, hasta su llegada a la Iglesia . El primero casi en la esquina de Unión e Iquitos . El segundo frente a los comercios de la discoteca Stamford y el desaparecido Banpueblo. Por ultimo un castillo en la Plaza frente al templo. Como para no quejarse como se decía.
Para el cierre con broche de oro, el lunes de Colocación aun se puede gozar de una noche más de luces y colores en el cielo de San Jacinto, pero más con sabor a nostalgia, pues se deja atrás largos días de fiesta donde se vivió intensamente cada una de las actividades. Con la esperanza de poder revivir el siguiente año las mismas emociones y renovar nuestros sentimientos de cariño al pueblo que nos vio nacer.